15 de agosto de 2014

EFECTOS SECUNDARIOS

Conspiración, engaño, sexo y drogas milagrosas son los componentes de esta película de Steven
Soderbergh. La película se centra en una joven, Emily (Rooney Mara) cuya vida se ha desmoronado, lo cual hace que sufra una profunda depresión que debe ser tratada por el doctor Jonathan Banks (Jude Law). Este podría tratarse del argumento de una película en si, una película centrada en la psicofarmacología y en las emociones humanas. Pero lo cierto es que es sólo una base sobre la que Soderbergh construye un entramado de engaños y conspiraciones. La aparentemente frágil y deprimida Emily es en realidad una niña rica poco dispuesta a renunciar a su lujosa vida sólo por que a su marido lo hayan encarcelado por uso de información privilegiada. Con ayuda de la moldeable doctora Victoria Sieberg (Catherine Zeta-Jones) planeará una conspiración con la que librarse de su marido, recuperar su fortuna mediante fraude bursátil y salir indemne en una sola jugada maestra. 
Este film nos presenta una sociedad actual cínica y cargada de problemas psicológicos cuyo único tratamiento parece ser una ristra de medicamentos milagrosos con efectos secundarios tan devastadores como los (supuestamente) sufridos por Emily. Es una sociedad enfocada hacia una felicidad "mágica" y superficial provocada por la química. Esto se ve reflejado en el caso de Emily, ya que el dr.Banks está tan centrado en ayudar a la joven a salir de su pozo de amargura con medicamentos que deja escapar el diagnóstico del verdadero problema de Emily: una apatía y frialdad emocional que roza la psicopatía. 
En mi opinión, este film presenta también una dura crítica contra la psicología actual a través de los personajes de ambos doctores (un correcto Law y una poco verosímil Zeta-Jones). Por un lado, el dr.Banks es un afamado especialista que sin embargo es incapaz de distinguir entre una verdadera depresión y una lista de síntomas interpretados por una farsante, lo que hace que él mismo se convierta en un "efecto secundario" de la trama de Emily. Esto demuestra la inexactitud de la psicología humana y la complejidad de las emociones. Cuando acudimos a un médico esperamos que esté capacitado para diagnosticarnos y tratarnos correctamente. ¿Se le pueden exigir las mismas responsabilidades a un psiquiatra? ¿Hasta que punto se puede confiar en que sepan descifrar la mente humana? Law interpreta al aparente héroe de la película, y sin embargo parece que lo que separa a un héroe de un villano es un detalle. Es cierto que el desenlace de sus sesiones con Emily no es responsabilidad suya, pero podría haberlo sido. Como médico asume ciertos riesgos o efectos secundarios que van asociados a los medicamentos que receta a sus pacientes, y que podrían desembocar en un resultado catastrófico como él mismo parece creer durante parte de la investigación. ¿Qué hace que un médico piense que debes medicarte para sobrellevar tus emociones?¿Qué línea separa un riesgo aceptable de uno inaceptable?. 
Por otro lado tenemos a la dr.Sieberg, ducha en el diagnóstico de enfermedades mentales pero ciega ante su propia vulnerabilidad emocional, lo que la expone al vasallaje y manipulación de una de sus pacientes. Sin duda es más fácil identificar problemas ajenos que propios pero ¿hasta que punto una mujer madura e inteligente es capaz de dejarse engañar y manipular por una cara bonita?.
En conclusión, es una película que, a pesar de empezar lenta, consigue mantener la atención del espectador en un juego que se debate entre las dos personalidades de Emily: la pobre chica deprimida o la conspiradora y fría asesina. El ritmo en crescendo sin duda consigue la transición entre una película psicológica centrada en Emily hasta un thriller centrado en el dr. Banks. En cuanto a las actuaciones es necesario resaltar dos. Por un lado la de Mara, en un papel hecho a medida de niña perdida y antisocial con un trasfondo oscuro y una inteligencia oculta como su mejor arma (espera, yo creo que esto ya lo he visto en remake de la peli sueca esa). La segunda interpretación a resaltar es la de Channing Tatum por innecesaria e inexplicable. Admitamos que los mejores atributos de este chico son sus abdominales, y eran totalmente prescindibles en esta película. Para el tiempo que tiene en pantalla podrían haber cogido a un desconocido por la calle y ofrecerle un bocadillo a cambio de decir dos frases.

NOTA: 7