9 de agosto de 2014

NOÉ

Este film de Darren Aronofsky narra la conocida por todos historia de Noé y su arca construida para sobrevivir al diluvio enviado por Dios. Lo primero que he de decir de esta película es que es a la vez una adaptación bastante literal del texto bíblico y una producción indudablemente hollywoodense y comercial. La historia principal es la que todos recordamos: Dios está enfadado con el hombre y se comunica con Noé, el último hombre piadoso, para que construya un arca que salve a su familia y a una pareja de cada especie para que repueblen el mundo tras el diluvio que planea enviar durante 40 días y 40 noches. Hasta ahí tanto la Biblia como Aronofsky parecen coincidir. Pero como buen director, Aronofsky no podía dejar pasar esta película sin ponerle su sello que la distinga de cualquier DVD educativo religioso. Y ese sello es el ancestral conflicto entre el bien y el mal que existe en la sociedad y, sobretodo, en el interior de cada persona. Este conflicto está representado por la virtud de Noé y su familia frente los hombres descendientes de Caín que han destruido el mundo (curioso marco que presenta un mundo postapocalíptico previo incluso al supuesto diluvio apocalíptico); pero también representado por el propio Noé (un correcto pero no sobresaliente Russell Crowe). Como hombre guiado por Dios, Noé no duda en seguir sus instrucciones; pero como padre de familia y hombre, duda. El propio Noé conoce la dualidad del hombre y se cuestiona si él, el elegido de Dios, es mejor que los hombres que pretende abandonar al diluvio por sus pecados. Como es costumbre en Aronofsky, todos los aspectos del personaje principal, en este caso Noé, están representados en los personajes que lo rodean. Su mujer (Jennifer Connelly) confía en Noé, pero ante todo es una madre capaz de desafiar las órdenes de Dios para salvar a su familia, representando la felicidad terrenal e inmediata que te proporcionan los seres queridos frente a una felicidad espiritual proporcionada por la devoción a Dios. La inocencia del nieto de Noé y el milagro que supone que Ila (Emma Watson) lo conciba hacen que Noé se cuestione la decisión de Dios. Su hijo mediano, Cam (Logan Lerman), representa la duda y la crítica a un Dios no intervencionista que ha dejado que el hombre, su creación, destruyera el mundo y ahora él debe pagar con su soledad. Este conflicto es incluso mostrado por ciertas tomas, como la que recorre los conflictos entre hombres desde que Caín matara a Abel. Darren Aronofsky no es un director que acostumbre a dejar dicho conflicto sin resolver, y así acaba empujando a Noé a tomar una decisión entre la fe en Dios o en la humanidad. Esta decisión hace que la historia paralela de Aronofsky acabe coincidiendo con el final bíblico, a pesar de haber sometido al personaje a decisiones y situaciones totalmente ajenas a la Biblia (en ésta, todos los hijos de Noé tienen mujeres con las que repoblar la tierra y Noé no parece nunca plantearse la opción de que la humanidad termine en su hijo pequeño). Todo este tejemaneje de simbologías y metáforas desemboca en una película argumentalmente correcta, pero poco original.
Partiendo de ese argumento algo predecible, como director cada vez más comercial, Aronofsky no puede evitar meter elementos que hacen que la película se pasee entre la ciencia ficción y la fantasía. Entre estos elementos están los golems de piedra/ ángeles caídos, el ermitaño abuelo de Noé (un totalmente innecesario Anthony Hopkins) habitante de una cueva, todo tipo de milagros instantáneos de Dios, la resplandeciente (y  asquerosa) piel de la serpiente que tentó a Eva y todo un abanico de criaturas que intentan emular a una versión prehistórica de los animales actuales. En mi opinión, todo esto ha sido un fallo por parte del director que se ha dejado llevar por la fiebre actual de los efectos especiales en Hollywood y que le podrían haber ahorrado 30 minutos de este film de más de 2 horas y cuarto. 

Dejando a un lado el argumento, he de admitir que lo que hace que esta película se salve en mi opinión es la maravillosa fotografía (dirigida por Mattew Libatique). Ésta va desde las escenas a contraluz con un cielo multicolor donde los personajes son solo formas oscuras que consiguen dar sensación de inmensidad hasta la escenificación del diluvio (tanto el real como el soñado previamente por Noé). 
NOTA: 6.5








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